Avances terapéuticos en el Día Mundial de la Leishmaniosis: El impacto de Artemisia annua en la lucha contra la enfermedad

01-06-2024

En el marco del Día Mundial de la Leishmaniosis, profundizamos en el importante papel que desempeña la Artemisia Annua en el abordaje terapéutico de esta enfermedad.

Epidemiología y ciclo de la Leishmaniosis canina

La Leishmaniosis canina es una enfermedad endémica en España y se estima que al alrededor del 30% de los perros en el país se ven afectados por Leishmania infantum, un parásito protozoario intracelular, del cual los perros se consideran el principal reservorio. Este protozoo es transmitido por la picadura de hembras de flebótomos y alterna su ciclo biológico entre la forma de amastigote en el hospedador vertebrado y la forma de promastigote en el intestino del vector.

Manifestaciones clínicas de la leishmaniosis canina

Las manifestaciones clínicas de la leishmaniosis canina están relacionadas con la respuesta inmunitaria del hospedador, que es la responsable de que algunos animales infectados con L. infantum no desarrollen la enfermedad clínica. Se considera que los perros tienen leishmaniosis clínica cuando, además de tener una infección con L. infantum confirmada, presentan signos clínicos y/o alteraciones en las pruebas de laboratorio rutinarias. Por el contrario, si no presentan signos clínicos ni alteraciones, se considera que tienen una infección subclínica o que son perros infectados clínicamente sanos. Para el tratamiento y pronóstico se recomienda utilizar el sistema de estadiaje clínico de la enfermedad LeishVet.

Desafíos del tratamiento convencional de la enfermedad

El tratamiento de la leishmaniosis canina es un reto debido a la localización intracelular del parásito. Actualmente, los fármacos utilizados reducen la carga parasitaria y mejoran la calidad de vida, aunque raramente consiguen la eliminación total del parásito y a menudo se dan recaídas clínicas una vez finalizado el tratamiento. Además, estos fármacos tienen efectos adversos importantes, como letargia, vómitos, diarrea, nefrotoxicidad o formación de cristales de xantina, y ya han aparecido cepas resistentes a ellos.

Debido a los efectos adversos y a la aparición de cepas resistentes a los fármacos utilizados, es necesario evaluar nuevas alternativas terapéuticas

Alternativas terapéuticas: El potencial de las plantas medicinales

Las plantas medicinales representan una prometedora integración terapéutica a los tratamientos recomendados en el protocolo LeishVet, de acuerdo al sistema de estadiaje clínico de la enfermedad. Un claro ejemplo es Artemisia annua, que gracias a sus propiedades se ha utilizado desde la antigüedad para el tratamiento de varias enfermedades. Esta planta medicinal es la única fuente natural de artemisinina, molécula recomendada por la OMS para tratar la malaria, y muchos estudios posicionan la Artemisia annua como una gran candidata para combatir la leishmaniosis canina.

La eficacia de Artemisia Annua en el tratamiento de la leishmaniosis

La actividad leishmanicida de la artemisinina parece estar mediada por la producción de especies reactivas de oxígeno secundarias a la escisión del anillo endoperóxido y la subsiguiente despolarización de la membrana mitocondrial, desencadenando la muerte del parásito mediante la muerte celular programada. En varios estudios tanto in vitro como in vivo se ha demostrado el efecto leishmanicida de la artemisinina y otros compuestos derivados, pareciendo ser más seguros y eficaces en el control y la reducción de los signos clínicos, la carga parasitaria y el nivel de anticuerpos de la Leishmaniosis, en comparación con alguno de los tratamientos convencionales. Por otro lado, la artemisinina y otros compuestos derivados también demuestran una actividad inmunomoduladora.

Se ha demostrado que las hojas secas de Artemisia annua proporcionan una mayor eficacia de la artemisinina en su actividad antiparasitaria e inmunomoduladora aumentando unas 40 veces su biodisponibilidad en comparación a cuando se administra la artemisinina pura, ya que la planta contiene más de 200 moléculas y además se produce una sinergia farmacológica entre ellas. Otros principios activos de interés terapéutico de la planta son la casticina, la eupatorina y la quercetina, por sus propiedades antiinflamatorias y anticancerígenas, entre otras.

En definitiva, la evidencia científica demuestra que los principios activos de las plantas medicinales y en especialmente Artemisia annua pueden ser una alternativa eficaz y segura a la medicina moderna, siendo la artemisinina un candidato potencial para estimular las defensas naturales del organismo contra la Leishmania infantum, y mantener la homeostasis del sistema inmunitario.